No hay peor astilla que la del mismo palo

Por: Licenciado Gonzalo Hincapié

La Pandemia no es óbice para olvidar a los «mártires del 9 de enero de 1964». Se deben recordar como siempre se ha realizado y no se deben poner restricciones para rendir romería a los caídos en esa fecha.  Sin embargo los administradores del COVID 19 -MINSA; han restringido la asistencia de los familiares a los actos protocolares de esta insigne fecha.

Los mártires, quienes en busca de izar nuestro emblema tricolor se enfrentaron a una de las potencias del mundo. Siendo así un enfrentamiento de un pueblo, en una lucha fratricida, sin armas y sólo con piedras y palos, incendiando todo lo que en su momento pertenecía al imperialismo YANKY, que muchos de nuestros coterráneos; aun defienden y le venden el alma al diablo por obtener la ciudadanía gringa.

No olvido a mi corta edad, como los estudiantes de nuestro glorioso «Instituto Nacional», fueron masacrados por el ejército de los Estados Unidos y asfixiados por las bombas lacrimógenas, su heroísmo de subir la cerca que nos limitaba a cruzar a nuestro propio territorio, es de incalculable valor.

La caída de nuestro primer mártir «Ascanio Arosemena» y la gran cantidad de heridos y de personas que en el hospital Santo Tomas, buscaban a sus familiares. Eso, no puede olvidar, como dice nuestro canta autor Rubén Blades, «Prohibido olvidar».

No solamente fue el 9 de enero, ya que la reyerta se extendió hasta el 14 de enero y también se sumaron estudiantes de la provincia de Colón. Así como también y fuerzas civiles de las provincias de Panamá y Colón en defensa de nuestra soberanía.

Ahora, tristemente se limita la cantidad de asistentes a recordar esta fatídica fecha. Que como siempre, las autoridades se presentarán ante la tumba de «Ascanio Arosemena», llena de hierba y los que nunca tiraron una piedra, se tomarán foto con los familiares de los difuntos, con su mascarilla, para evitar ser contagiados.

Es triste ver como la juventud y personas mayores de edad, todavía dicen por la «4 de julio» ignorando que es «Avenida de Los Mártires» por el costo de vidas que cayeron en aquella fecha.

Es increíble pensar, como el Ministerio de Educación, permitió eliminar materias educativas; como Gobierno, Relaciones de Panamá con los Estado Unidos, que hacía docencia de las verdaderas relaciones de nuestro nación.

No olvidaré las palabras de nuestro guía y norte, profesor «Carlos Arrieta De La Hoz», que se encargo de abrirnos los ojos, haciendo remembranza de nuestras relaciones con los Estados Unidos. Él se encargó de decirnos quienes fueron los verdaderos vendedores de nuestra patria y que ahora sus descendientes,  por solo llevar apellido de abolengo, recibieron la reversión de la franja canalera y la «Administración del Canal de Panamá» en contra de todos los pronósticos, ya que se pensaba que el canal en manos de los panameños sería un fracaso total.

Ahora el Canal de Panamá, produce más de lo que producía en manos de los «Gringos».

Debemos llevar en nuestra memoria y no olvidar los hechos ocurridos el 9 de enero de 1964, contarlos a nuestros hijos, nietos y bisnietos, para que no se pierda en el tiempo, la historia de esta agresión sufrida por el pueblo panameño a manos del imperialismo YANKY.

 

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