¿Por qué nos conviene una constituyente? (II)

Por Carlos Rubio / Abogado

En este mismo diario escribí el 30 de octubre de 2019 el artículo ¿Por qué nos conviene una constituyente? (https://www.laverdadpanama.com.pa/porque-nos-conviene-una-constituyente/).

Entre otras cosas resalté que: “El cambio constituyente es inminente toda vez que nuestra ley fundamental, originalmente aprobada en 1972, no está respondiendo como un sistema de pesos y contra pesos democráticos, existe bajo nivel de institucionalidad y un profundo descrédito y disfuncionalidad de la clase política, principalmente dentro de los tres órganos del Estado.”

También escribí que: “una nueva constitución no va a resolver los problemas cotidianos de corrupción, o va a lograr que se brinden mejores servicios estatales como la recolección de basura, salud o disminuir la inseguridad. Para esto necesitamos buenos administradores, ciudadanos que no tengan miedo a involucrarse en la vida pública con honestidad, y que se hayan preparado ya sea política y/o ideológicamente para el puesto a ocupar”

¿Que ha cambiado de octubre 2019 a la fecha?

El retiro del paquete de reformas constitucionales por parte del Presidente Cortizo en diciembre de 2019.

La Pandemia, que ha resaltado y profundizado la baja institucionalidad democrática, los ineficientes blindajes contra la corrupción, y ha demostrado que los contrapesos constitucionales no están funcionando.

El llamado a recolección de firmas por la sociedad civil y varios partidos políticos de oposición a una Asamblea Constituyente Paralela, lo que ha traído como consecuencia que;

El debate sobre la asamblea constituyente está en la palestra pública, con voces a favor y en contra.

Principalmente los que se oponen a una Asamblea Constituyente Paralela son el poder constituido, los que optan por la Asamblea Constituyente Originaria, y los que manifiestan que esta a destiempo y que paraliza la economía.

Mi posición sigue siendo la misma.

Sobre el tema económico, En octubre 2019 manifesté que de darse la constituyente, la misma debía ejercerse bajo los parámetros de liderazgo, visión y guía, y sobre todo con una agenda previa y consensuada que le dé al sector privado la calma y tranquilidad que el crecimiento económico va, y tiene que continuar.

Debe ser paralela para que trabaje de la mano con el poder constituido y exista la calma que los cambios que pide el pueblo se van a dar. Insisto, requerimos llegar a un gran acuerdo nacional o pacto de los factores reales del poder para definir el país que queremos todos, y, luego pasar a una Asamblea Constituyente, cuyos candidatos a la misma deben firmar un compromiso de cumplir con lo pactado. El Tribunal Electoral debe establecer reglas donde se garantice que los sesenta electos sean por ideas o trayectoria, y no por el clientelismo. Esto nos dará la garantía y tranquilidad de que se hará respetar la voluntad del pueblo, que existirá estabilidad política y jurídica, y que la Economía no va a estar amenazada.

Termino diciendo que estoy de acuerdo que la constituyente no va a resolver los problemas que resuelve el mercado o El Estado. Requerimos formar ciudadanos que amen a su país y que exista educación de calidad. Pero, reglas, preceptos y principios constitucionales nos pueden dar mejores diputados, legitimidad de votación para el Presidente, un sistema de justicia donde lleguen mejores profesionales. También, podemos modernizar nuestros derechos sociales y garantías fundamentales, tener más y mejores contrapesos como límites a los poderosos. Organismos de consulta, actualizar el sistema del Órgano Ejecutivo, entre otros, podrían estar en una Carta Magna moderna. Actualizar la Constitución, en tiempos de una crisis, es una gran oportunidad. El pueblo decidirá.

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